
Victoria Moran
Tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado, porque después de todo he comprobado, que no se goza bien de lo gozado, sino después de haberlo padecido. porque después de todo he comprendido, que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado. Bernárdez-

Pero, ¿cómo darse cuenta de cuál es el motor de cada uno de nosotros? ¿cómo encontrar esa razón? Y ¿qué pasa cuando pensamos que no tenemos nada por lo cual vale la pena estar en pie, levantarse, seguir adelante y llevar a cabo las acciones que determinan nuestra vida?
Hace algún tiempo, esta pregunta carcomía mi cabeza. Me daba vueltas en la mente, trataba de encontrar una respuesta lógica, una solución, una salida a mi depresión, a mi sentimiento de vacuidad, de indiferencia hacia el mundo.
Imaginaba constantemente al mundo sin mí, y para ahondar mi pesar, lo veía completamente igual.
¿Qué diferencia podía llegar a marcar mi inexistencia?
cp.-

Llore,llore..lo siento
me pasa cuando miro mucha publicidad..
los ves, estan tan contentos
en los afiches nuevos, de algun celular..
en la calle una sonrisa, vale oro muy doble
en mi barrio, en la mañana
hubo un robo, violento
si hay un dios algo tiene que hacer
si, porque algun dios tiene que aparecer
ahora, un dios que se ponga la 10..
..
Grite, grite..lo siento
me pasa cuando escucho
un politico hablar..
los ves, estan tan contentos..
esa sonrisa no la juzga ningun tribunal
por la calle estas vidas valen poco, o nada..
en mi barrio esa gente tiene hambre y bronca
si hay un dios algo tiene que hacer
si, porque algun dios tiene que aparecer, a h o r a..
un dios que se ponga la 10..
si hay un dios algo tiene que hacer
si hay un dios tiene que aparecer..
..




Relato de un domingo frente al espejo
Orienté sus palabras como señales,
Llamé a mi inconsciente, a sus memorias,
motivos y pretextos.
Bailé con sus dolores de incercias en silencio,
recité promesas de corazones muertos.
Me vi en el espejo,
y mi reflejo cansado y arrepentido, vomitó suspiros que soñó ya lejos,
bosquejos de prisiones vacías,
perfumes de despedidas
y fantasmas prisioneros.
Mintieron resplandores de mi historia
cuando vieron ilusiones rotas,
y arremetió feroz mi mirada sobre mi cuerpo
cuando oí susurros de un incierto pasado
que por triste y mentirosamente olvidado
renació, ensangrentándome, de sus raíces.
Amaneció ciego, roto en mil pedazos,
quiso encontrar aquellas penas, guardadas anteriormente,
en sueños de mi indiferencia,
y buscó una caída libre hacia mis miedos,
emblemas de presencias vivas en mis confusiones.
Arrepentida, miré el presente,
fingí perderme entre la paz que la tarde me trajo,
y dibujé un llamado a la seguridad,
anhelando aprender de los escombros.
Pero ya estaba muriendo el ocaso temprano
y pensé que éste huía, joven y arrepentido,
tal vez por abrir la oscura puerta que escondía detrás
las ilusiones que perdí,
que fueron pequeñas gotas de luz,
como estrellas de fría noche iluminando un desierto.
Su tez tan lisa buscando un final a lo que iba a ser,
anticipando su victoria frente a mi debilidad,
y mi corazón tuerto, que nunca fue libre frente a su presencia
buscó una huida que no apareció
entre los roces de aquel final.
Y lo que fueron palabras se convirtieron en heridas y huellas
que siempre busco dentro mío,
ahora que sé que sólo tomé el humo de ese contexto que quise odiar.
Vuelvo a observar mi reflejo,
-ya tan distante, ya fuera de mí-,
como una foto que cambió por el tiempo,
difusa por una neblina que confunde,
que trae consigo recuerdos que fluyen en mí,
y que no quieren caer en el olvido jamás.
cp.-

